jueves, 7 de diciembre de 2017

LOS MEJORES DISCOS MUNDANOS 2017. NACIONALES 15-1


Y así llegamos al episodio final, de nuestros discos peruanos  favoritos del presente año... 



15
LA CULTURA DEL TRIBUTO
TELEFÉRICO
Foto: Facebook de la banda
Guitarras ruidosas más baterías espaciales, son los ingredientes principales que se encuentran presentes en los dinámicos y melódicos temas que conforman este nuevo acto de Teleférico, bebiendo siempre de esa influencia Electro Z y Abrelatas, de la que su líder y baterista, Christian Vargas, fue parte.
Las guitarras siderales, ruidosas y melódicas de la atmosférica “Dinámica”, se muestran como corolario de lo que será el disco, como lo dijimos antes, esa combinación de cuerdas y baterías bien marcadas; el tema concluirá con un abrupto y rayado epílogo de distorsión.   
En “Medianoche”, nuevamente las guitarras y percusiones, salen expulsadas por los aires. La vitalidad persiste con “Subte”, contraponiéndose al lánguido canto de Vargas, otra característica del álbum. “Confesiones”, se sale del esquema del disco, por su sosiego, aunque sus distorsiones adquieren rasgos más sutiles. En esa senda de relax, continua la instrumental “Silencio”, con sus cristalinos arreglos de cuerdas in crescendo, descargas de “feedback”, tambores etéreos y ambientaciones “shoegaze”, que irán construyendo épicas murallas de distorsión, que resultarán conmovedoras, consiguiendo de los mejores momentos de la obra, pista que por momentos nos evoca sonidos ensayados por los franceses de Alcest.
Luego de los efectos hipnóticos del tema anterior, somos sacudidos por esa irrupción de guitarras atmosféricas en “Turquesa”, donde nos encontramos nuevamente por las murallas de distorsión, una ensoñadora ambientación y una percusión que arremete con todo, además de un contagiante coro que resulta irrepetible no seguirlo. Sin duda estamos ante una de las mejores canciones del año. 
Para el trayecto final, Vargas y compañía nos presentan temas distintos a sus antecesores, como la melódica “Gelsomina”, y la introspectiva “Demencia”, aunque esta última sobre una amalgama de sutiles distorsiones.
                      





14
FEVER
EL OTRO INFINITO
Chip Musik Records
Foto: editada por FLD
Alfonso Noriega, ve recompensada su persistencia con este loable trabajo, el mejor bajo el nombre de El Otro Infinito, donde a su ya consabida sonoridad noctámbula y enigmática, se suman guitarras físicas y sampleadas, ritmos vertiginosos y percusiones más portentosas, construyendo una sólida amalgama sonora, contando con el apoyo de  Jorge Rivas O'Connor (IonasX, Puna) en las guitarras de “Amapolas" y Siam Liam para las programaciones adicionales y arreglos en “So you're the night” y “Aquelarre”.
En la inicial “Los Itsmos Vencidos”, ondulantes sonidos de “synth”, junto al de tambores, se suceden sobre una misteriosa ambientación, siendo posteriormente avasallados por “beats” y “loops”, dejando espacios para que surjan rugosas guitarras y prosiga el frenetismo electrónico, siempre bajo esa aura de intriga. Luego unos saturados teclados pretendiendo alzar vuelo hacia la estratosfera, mágicos y espaciales sonidos, esporádicas distorsiones de cuerdas y una voz cuasi androide son develados en la arcana “So You’re The Night”. “Aquelarre” concluye una triada perfecta para el arranque, con esa suculenta combinación de guitarras en clave “drone”, de corrosivos sonidos, bajo New Order y percusiones compactas, para luego ser asaltados por ensordecedoras sonoridades y ser entregados hacia ambientaciones IDM, que proseguirán en la extensa “Fever”, donde somos capturados por su hipnótica, gélida y siniestra electrónica, dejándose escuchar la deformada lectura de fragmentos del poema de César Moro, “A vista Perdida”, leído por la invitada Fiorella.
Noriega deja para el final su lado más experimental, con “Las Orillas del Acero”, ensayando con toda su parafernalia, mientras que en “Dárdanos” se centra por explorar con elementos de percusión, cerrando con “Amapolas (original mix)”, pieza que transita entre la pista de baile y el callejón penumbroso. El No-músico limeño ha encontrado en Fever, el “justo medio” para sus ideales sónicos. 





13
THE WAY OF LOVE
IGNACIO BRICEÑO/ALE-HOP
A Tutiplén Records
Al dúo experimental conformado por Ignacio Briceño (Cocaína) y ale-hop (ex Amigas de Nadie), le tomaron tres años para concretizar y ver realizada su propuesta, además de lidiar con las distancias internacionales en los últimos meses de su producción, él en Lima y ella en Berlín. Desde su sugestiva portada, se dan señales del intento, por sonorizar el sendero oscuro de las relaciones de pareja, la del romance tormentoso, no en vano, mucha de la inspiración para el disco vino durante nocturnas sesiones de trabajo. 
La ambientación lóbrega del disco, se percibe desde su inicio con los saturados teclados de la densa “The Way of Love”, evocando misterio, con la voz de Briceño cantando como un ser maldito, además de una espectral percusión y enrarecidos sonidos flotantes hasta que se confunden en una enajenada sonoridad. Más percusiones bizarras e inconexas se dejan escuchar en la siniestra “Wild Heart”, para que luego la “base rítmica” se trasmute, adquiera forma  y sobre esta, transite la fantasmal voz de Briceño.  
En la ambiental “Are We”, merced a sus enigmáticas y espaciales sonoridades, de rasgos orientales, se desplaza el canto etéreo y conmovedor de Ale-hop, remitiéndonos a los momentos más oníricos de su video/álbum solista, Pangea (2015), y de paso generarnos sensaciones oníricas.  “A la sombra”, por decirlo así, muestra el lado más pop de la obra, con sonidos ensoñadores y etéreos, además de ser la única pieza cantada en castellano.  
Los ambientes claustrofóbicos de “Triángulo”, por instantes resultan escalofriantes, y nuevamente la voz de Briceño asoma con rasgos fantasmagóricos, para que luego su perturbadora sonoridad se esfume para dar paso a la inquieta “Stay”, cuyos teclados intentan darle luminosidad a la atmósfera grisácea que domina al disco, acompañados por la lóbrega entonación de Briceño y tambores que parecieran resonar desde ultratumba.
El disco no puede tener mejor cierre, al dejarse escuchar los audios con las voces de William Burroughs desplazándose sobre las sonoridades vaporosas y enrarecidas de la jazzística, “Advertencia”. Briceño y hop han logrado, una obra sombría de principio a fin, que al igual que los amores prohibidos, nos pueden atemorizar, pero igual terminan por conquistarnos.


12
EL SIGNO MOVIMIENTO
FOBYA
Escribe Víctor Miranda Ormachea
Veinte años en la lid deberían ser señal inequívoca de obstinación a prueba de fuego y/o fervor descomunal, el caso de Fobya puede enmarcarse en tal descripción y sobra decir que el devaneo sonoro de dicha banda ha pasado por infinidad de etapas, resultando favorablemente airosa en cada una de ellas.
Este disco debe considerarse como la madurez y consolidación Fobya, como banda de rock y como sociedad compositiva, no solo porque presenta un sonido depurado y deudor de las mil influencias que han alimentado a la grupo desde su origen, sino porque es el resultado de un colectivo de amistades y melomanías que llevan media vida hibridándose.
Fobya se decanta en su última producción por sonoridades contemporáneas, ubicadas en coordenadas similares a las revisadas por Motorama, Human Tetris o Soviet Soviet, pero sabiamente trastocadas en la inconfundible personalidad de la banda, la experiencia rebasa fácilmente al facilismo de la tendencia y el resultado es una manufactura impecable que consiste en once metódicas piezas hilvanadas con destreza y pasión a prueba de tiempo, logrando un disco acertado y disfrutable en el que también pueden apreciarse en plenitud el trabajo de las que posiblemente sean las guitarras mejor elaboradas de Arequipa, a cargo de Raúl Begazo y Abdel De la Cruz,  , músicos cada vez más competentes en el manejo de procesadores de efectos y pedaleras. 
Pese a todo, El Signo Movimiento se presenta con perfil bajo, agazapado en la uniformidad de su contenido, sin pistas que deslumbren u opaquen a otras, y sin decaimientos que desmerezcan su continuidad, un disco que puede escucharse plácidamente de principio a fin reconociendo el valor de la madurez y de la consiguiente lucidez.



11
R E M
POUNDA & NOMODICO
Foto: Proporcionada por P&N
La reinvención, experimentación e innovación sonora, ha sido una constante en la trayectoria de Pounda & NoModico, y su nueva producción, REM se convierte en una cachetada hacia los “puristas”, pues el dúo se enreda con lo que le venga en gana, sin límites, ni parámetros, desde el “trap”, pasando por el industrial, hasta llegar al “synth-wave”, alcanzado sin duda, su obra más experimental.
Desde el saque, el dúo, quienes se han encargado de toda la producción y ejecución musical, solo acompañados por “DJ Prax” en los “stratches”, nos capturan con las sonoridades chamanísticas de “Espíritus”, escuchándose samples de rasgos tribales y amazónicos. Prosigue los sintetizadores enigmáticos de “Corona”, acompañados por el áspero rapeo de NoModico. Luego, unos golpes de “synth”, haciéndoles guiños al industrial, inician “Que Arda Todo”, nuevamente con los gruesos fraseos de NoModico, ahora alternándose con los de Pounda, sucediéndose ambientaciones etéreas y flotantes. La intrigante sonoridad electrónica de “Hadas y unicornios”, con sus susurrantes rapeos, luce liricas que buscan desenmascarar las mentiras que nos rodea la realidad. Sigue, la adictiva guitarra sampleada de “Kintsugi”, por ratos evocando sonidos orientales y por otros metaleros, pero en verdad inspirada en los cantos gregorianos, según Pounda; luego se alternan voces lunáticas, parajes surrealistas, enajenados y lóbregos, acompañados por los furiosos rapeos del dúo, psicodélicos breaks, además de fantasmales voces y cajas de ritmos.
Sorpresivamente somos invadidos por sugestivos collages de sampleos televisivos en “Sobrevivientes 80s”, una visita en retrospectiva hacia aquella época, embargada por el terrorismo y la ineptitud política, ambientados por oscuros sintetizadores y sonoridades “new wave”, recreando oportunamente aquella densa atmósfera ochentera, que nos tocó vivir a muchos. Prosigue, el revoloteo discotequero e industrial de la frenética “Euflowria”, cuyos rabiosos rapeos coronan su dancístico tramo.
El rollo sociopolítico e existencialista de “Lomo Plateado”, luce como el manifiesto de los músicos, sobre qué significa hacer música para ellos, teniendo como fondo, una ambientación sonora de tenso “trap”. Mientras que “M15”, inspirada en Mateo 15, es más, donde se repite una y otra vez el pasaje bíblico “No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca”, aborda el problema de la bulimia y los desórdenes alimenticios, influenciados por los estereotipos, mensaje que fluye sobre teclados misteriosos y espectrales percusiones.  La vertiginosa y agresiva “Bounce”, con sus enigmáticas líneas de sintetizadores, resulta adictiva, incluso sus robóticas voces finales. Concluye, “Portal Subconsciente”, donde se dejan escuchar una serie de audios de entendidos en el tema, tratando de explicar sobre la interpretación de los sueños, desplazándose los mismos, sobre la base de industriales percusiones, sirviendo como correcto epilogo de esta surreal obra. 
Pounda & NoModico han logrado, un trabajo de dimensiones delirantes, en su esfuerzo por plasmar el proceso y las connotaciones relacionadas al R.E.M., pero también colocando ante nuestra vista los problemas que observamos en la vida real, y que terminan siendo muchas veces más extraños que nuestros propios sueños.





10
OKURASERU
MIYAGI PITCHER
Chip Musik Records
Supuestamente este sería el último trabajo de Alexander Fabián con este alias, que comenzó haciendo “vaporwave” y tributando sus influencias, pero tras mutar hacia el “ambient” y sonoridades más ensoñadoras en su anterior entrega, el maravilloso Honey (2016), más bien le ha servido de inyección anímica para proseguir creando piezas musicales bajo esta identidad. Si bien en Okuraseru toma la posta dejada por su álbum predecesor, su trabajo se torna más experimental y misterioso, acercándose cada vez más hacia el IDM.
Justamente el disco inicia vuelo con las sonoridades atmosféricas-abstractas de “Shinkansen”, proseguirá la enigmática “Itazurana Neko”, de rasgos IDM e imposible no emparentarla con los sonidos desérticos y ufológicos de los Boards of Canada. Tras conducirnos por senderos siniestros, Miyagi abre los cielos para soltarnos sonidos celestiales con la ensoñadora “Mesmerize”, pieza dispuesta a evocar añoranza. Hacia ambientes más astrales, pero irrumpidos por interferencias, se presenta “Kasai no hikari”. En la cósmica “Nymph”, sus sonidos espaciales, nos ocasionan sensaciones oníricas.
Foto: "Yo mismo soy"
La dramática “Midori iro”, nos incita a imaginarnos caídas libres a través del infinito e instantes para entrar en trance. En la etérea “Kumo”, sus densos teclados recrean ambientes enigmáticos y aéreos, además de sus peculiares ruidos. Mientras que ambientaciones hipnóticas asomarán en “Together”.
Finalmente, en “Moru-sü”, sobre la base de “straches”, “samplers”, voces distorsionadas, y demás artilugios se ensaya una marcha cuasi ¿hip-hop? Con estas extrañas sonoridades se construye pues, el tema más experimental del disco; y  en “Sayonara” transitan una serie de enigmáticas sonoridades y relajantes percusiones, expulsadas desde cajas de ritmos.
Estamos ante otro acto que atestigua de los afanes experimentales de Pitcher y su capacidad por reinventarse, alcanzando siempre niveles sublimes con su música; y, por cierto, también refleja la afición del músico por la cultura nipona, demostrada en los títulos de la mayoría de los temas. 





9
TEMPLOS
CULTO AL QÓNDOR
Necio Records
Las cuatro piezas que conforman esta obra están caracterizadas por seguir un patrón, a pesar de su espontaneidad y afán para la improvisación, preludio-desarrollo-fin, además de haber sido grabadas en directo, justamente en uno de los "santuarios” de los sonidos densos, el Hensley Bar de Monterrico.
Templos es una obra de cuatro apoteósicos actos, en donde cada uno de estos tiene sus respectivos capítulos y/o episodios sonoros, embargados por el suspenso, el pánico y el terror; pues no se podía esperar menos de este power-trío, conformado por reconocidos músicos de la escena “underground”, José Antonio Flores Gálvez, “Dolmo” (ex Serpentina Satélite), Aldo Castillejos (Registros Akásikos), y el “Chino” Burga (3AM, La Ira de dios y un largo etcétera).  Aunque la historia de, simplemente Qóndor, se remonta al 2003, con Xtian Abugattas (La Ira de dios) como otro integrante más, y se dejó inconcluso el proyecto el 2005, hasta su retorno este año. 
Desde el saque, en “Martillo”, arpegios de guitarras espaciales alzan vuelo hasta unirse a la marcial batería de Castillejos, para ir remeciendo los cimientos y desatar una hecatombe sonora que, tras siete minutos de volátiles cuerdas, la atmósfera se pone más densa aún, irrumpiendo acidas guitarras y violentos aporreos de percusión, volviéndose cada instante más vibrante hasta sucumbir en un despiadado ruidismo, con remate incluido.  
Las hipnóticas guitarras en clave post-punk, otra vez se convierte en un indicio de que el “qóndor”, emprenderá vuelo, en “Amanecer en tres cruces”. Este estado de hipnosis en “modo despegue”, persistirá por más de tres minutos, reproduciéndose resonancias y ambientaciones enigmáticas, hasta llegar a la cima y emprender vertiginosos recorridos, expulsando sonoridades fantasmagóricas y dramáticas, comenzando a crecer los redobles de Castillejos, creando una marcha espacial que se torna adictiva conforme avanza el tiempo, transformándose  en una capa compacta de cuerdas bien enmarañadas, emitiendo sonoridades oscuras, de sensaciones catastróficas, transportándose a otro ambiente, de corte surrealista y tétrico, como si nos introdujeran a un horripilante film, concluyendo nuevamente con ruidosos estallidos.
Luego de experimentar sonidos tan espaciales con el anterior tema, en “Antiguos dioses sobre Chilca”, se asoman oscuras y densas sonoridades, como si estuvieran sonorizando una excursión al inframundo, para luego surgir un vigoroso bajo, al The Cure etapa Pornography, causando sensaciones de pavor y trayendo a nuestras mentes los ambientes noctámbulos y terroríficos de su siniestro “b-side”, “Splintered In Her Head”, irrumpiendo una eclosión sonora ideal para masacrarnos a golpes, para luego calmarse y emerger guitarras lacerantes, lisérgicas y alocadas, llevándonos al éxtasis, dejándose escuchar misteriosas voces, en medio de un caótico ambiente, dando paso al terror, la zozobra y la tensión, para retornar la estampida ruidosa y lograr una ambientación que nos trasporta al trágico fin del mundo, concluyendo con una marcha estruendosa de guitarras, bajo y percusión. Otra joya del disco.  
Foto: Facilitada por Aldo Castillejos
Las volátiles guitarras post-punk pegan la vuelta en “Templos”, sirviendo como prolongadísimo preludio, pues esta sonoridad durará alrededor de ocho minutos, posponiendo el anhelado bullicio atmosférico, pero se experimentan momentos donde nos vemos envueltos por sus oníricas cuerdas, mientras damos vueltas por el espacio. 
Templos representa la feliz unión de las distintas influencias y pasiones ensayadas a lo largo de las respectivas trayectorias de sus integrantes. Las adictivas sonoridades repetitivas y oscuras de Burga, y las psicodélicas de “Dolmo” y Castillejos. Nueve meses de trabajo han dado como resultado este magnífico disco.   






8
CONSPIRACIÓN
XTREDAN
Chip Musik Records
Desde la Oroya, tras años de silencio, Dante Izaguirre Córdova, vuelve a dar vida a su proyecto Xtredan para entregarnos dieciséis piezas que se confabulan para trasportarnos por inhóspitos y disímiles parajes surrealistas, a lo largo de su hora y media (incluidos dos “bonus track”) de duración, donde ninguna de estas resulta prescindible, más bien aumenta nuestro empacho de electrónica que, si bien suena abstracta, ofrece placidos momentos de sosiego.    
Todas las pistas que conformar Conspiración, fluyen sin fisuras, recreando un gran todo, donde se intenta plasmar sensaciones, ambientes e identidades que van desde la melancolía hasta lo desconocido.    
La atmósfera intrigante de “Colapso”, parece iniciar una especie de contacto con seres del espacio, quietud que se ve interrumpida por macizos golpes sintéticos. Prosiguen las diversas resonancias y sonoridades magnéticas de “Control Mental”.  El “ambient music” se hace presente con la breve “Caída por el agujero del conejo”. Luego los barullos maquinales de “Energía libre, darán paso a una serie de sonoridades elásticas asediando nuestros sentidos. Los sonidos cósmicos de “Albatros” sirven de preámbulo para la enigmática “Madre Tierra”, de los instantes más cercanos al IDM.  Mientras que “Átomo de Vacío” nos remontan a la experimentación electrónica de los Silvania, específicamente de su compilado Campo de Espirales/Árboles/Secuencias Posibles.
Foto: Facebook del artista
Sonidos que evocan el atardecer, son evocados en “Ciudad en Audífonos”, con una especie de “samplers” de campanario y otros misteriosos sonidos. Ciertos rasgos andinos se esparcen en la atmosférica “El regreso a casa (Altiplano)”. Por esa misma vertiente paisajista, sigue “NAMECA”, cuyas sonoridades magnéticas salen disparadas al espacio, para situarnos en soledad, justo en medio de terrenos agrestes, para absorber el aire de sus desérticos parajes. Hacia el tramo final, la compleja sonoridad de “Conspiración” nos transportará a la pista más accesible del disco, la “Chill-Out”, “Puerto Ártico”. La cosa se pondrá algo más colorida con el envolvente ritmo fantasmal del tema extra, “Danza Ingrávida”, cerrando su otro anexo, la versátil “El vuelo de Jr.”, donde se suceden “ambient”, “IDM”, “Rave” y otras texturas sonoras con las que el artista experimenta.
Izaguirre ha logrado pues un disco increíble, de la que su autor ha dicho: “representa parte de un estudio ocultista, teosófico y elevación de frecuencia propia, las cuales vienen a concretar mi estado terrenal y espiritual en esta instantánea de tiempo…”  más enigmática no puede ser su explicación, dejándonos dudas de sus intenciones, pero hipnotizados de principio a fin con su arte sonoro, que logra desconectarnos del mundo.  




7
DREAMS
ASTRONAUT PROJECT
Este nuevo trabajo de Alberto Zegarra, el hombre que está detrás del proyecto astronauta, salió a poco de presentarse en el festival Primavera Sound Barcelona, dejándonos gratamente sorprendidos, al esperar sonidos más extrovertidos, tras disfrutar de dos de sus anticipos, la frenética “Future Colors” y la inocente “Inside Of Me”, sin embargo, Zegarra nos presenta un sonido todavía más ensoñador e introspectivo que en su debut.
Aquí no hay exploraciones por la galaxia pop de rasgos lúdicos e inocentes, ni danzas con “alienígenas”, sino se siguen por esos ambientes nostálgicos ya visitados en su primera entrega, donde la expedición se adentra hacia el lado más romántico e íntimo de su autor.  Ya el músico nos había anticipado no tener “intención de querer hacer un género en particular”. Es así que el disco arranca con la breve “Zeta Reticuli”, pieza que pareciera extraída del “Kid A” (2000) o el “Amnesiac” (2001) de Radiohead; una especie de hibrido, por cuyo pavimento de teclados taciturnos, cansinos pero retumbantes, salen disparados una serie de sonoridades y programaciones espaciales, además de macizas programaciones de percusión.
Introduciéndonos hacia un ambiente espacial dominado por la melancolía, asoma “Dreams”, cautivándonos con su ascendente electrónica, delicada y mágica, pero sobre todo seductora.  Más sonidos nostálgicos asoman con el pop sintético de “Sueños de Cristal”, cuyo ingenuo toque de “synth” resulta embelesador. Prosigue “Future Colours”, donde Zegarra toma de su pasado Corrosion, para expulsar sonoridades cuasi industriales mutándose con discotequeras, consiguiendo una mixtura de géneros, cuya solida amalgama de samples, guitarras y otros artilugios brindan una pieza compacta.
Foto: Kirstie Zuñiga
La etérea “Ella”, con su cariñosa sonoridad electroacústica de rasgos sintéticos, acompañada por un palpitante “loop”, logra uno de los temas más redondos del registro. Sigue “Inside Of Me”, convirtiéndose en un coqueto guiño hacia los parajes más alegres de su primer disco. Luego, unas cuerdas acústicas a las que se le unen imperceptibles líneas de teclados, se perfilan como preludio, esta pieza instrumental recibe el nombre de “To Be Alone pt.1”; su continuación, “To Be Alone pt.2”, acompañada por percusiones etéreas y voces susurrantes, permanece por senderos reflexivos.  
Para el trayecto final, Zegarra extiende su ternura sonora a base de agradables teclados, delicadas programaciones y sutiles percusiones en la melódica “Año Luz”. Mientras que en “Balada De Una Estrella”, coge nuevamente la guitarra para ensayar unos riffs que evocan al grandioso “Everybody Hurts” de REM. A la marcha emprendida por sus hipnóticas cuerdas, se van sumando teclados, sonidos enigmáticos y una espectral percusión, para finalmente desvanecerse el corte y tras segundos de silencio, asomarse su repaso acústico y concluir con un esplendoroso teclado.
Dreams, es una aventura distinta, a primera vista quizás plana, pero conforme la repasamos iremos descubriendo su solidez sonora. El astronauta ha esculpido su obra con paciencia y está dispuesto a demostrarnos la infinidad de parajes que aún nos puede llevar a visitar a futuro.
  


6
LA TERMINAL
LA TERMINAL
Custum Made Music
Superlativa producción, que por fin vio la luz este año, tras casi una década de espera, sin duda uno de los actos sonoros más atractivos de la escena arequipeña, por su singular estilo “noise-grunge-shoegaze”, aunque manifiestan estar más emparentados con la “no-wave”, acompañado por la angustiosa y tormentosa voz de su cantante y guitarrista, José María Málaga, resultando una combinación adictiva y lacerante, características que podemos dar fe quienes hemos presenciado sus actos en vivo.
Las diez piezas que componen este epónimo álbum, nos dan de alma, sucediéndose una tras otra, sin respiro ni piedad, transmitiendo tormento, desenfreno y caos, desde las primeras distorsiones de “Besando el suelo”, su ruido nos incita a mirar el piso, ensayando una danza de tumbo a tumbo. Luego penetrantes punteos dan paso a una ambientación perturbadora, en “Geriátrica”, impulsada por corrosivas y atmosféricas guitarras, donde la voz de José María Málaga evoca locura, y aún más desesperada resulta en “17 golpes”, en medio de esa maraña de asfixiantes cuerdas, y por ratos pugnando por podio de la estridencia.
El aparente sosiego que transmiten las coloridas cuerdas iniciales de “A mí (Mientes)”, son engañosas, pues luego se asoma una enajenada marea de guitarras, metiéndole un puntapié a la calma y “empeorando” la situación la esquizofrénica voz de Málaga, volviéndose cada vez más sufrida y atormentada. Prosigue la “shoegaze” “NonXime”, potenciada por ese increíble y estratosférico preludio de cuerdas, para luego en medio de acoples, “feedbacks” y demás elementos ruidistas, construyen una melódica “muralla de distorsión”, conduciéndonos por parajes oníricos.
Vertiginosa y brutal se presenta “Estás Llorando” que, si bien toma una brevísima pausa sobre su mitad, no es sino para tomar impulso y revolcarnos con más ganas. Más filosa y caótica resulta “Estar Peor”, donde terminamos aplastados por la contundencia de sus guitarras “noise”. Más ruido dispuesto a intoxicarnos los sentidos se reproducen en la instrumental “Contra”, mientras que el “noise-pop” de “Placebo”, que, si bien posee rasgos ruidosos, se desplaza plácidamente ante tremenda avalancha de caos sonoro recibida a lo largo del disco.
Las lúgubres y siniestras cuerdas de “Soy la navaja y la herida al mismo tiempo”, nos cautivan hacia un ambiente denso y por ratos lunático, y es que las estridentes guitarras de la banda, poseen poderes hipnóticos, es lo que nos pide nuestro cuerpo ávido de emociones diferentes, anhelosos de experimentar a través del caos, la catarsis, la purificación del alma, la expulsión de la miseria que nos rodea, pues paradójicamente por medio de  la sordidez sonora; volviendo a la pieza, ésta concluye con seis minutos de acoples, reverberaciones, distorsiones y demás ruidos espontáneos, dando lugar a que la anarquía sónica prosiga su curso.
Un testamento sonoro de lo que fue la formación Raúl Guzman (bajo), Guido Nuñez (batería), Mauricio Valdivia (guitarra) y José María Málaga (voz y guitarra), bajo la tutela de José Javier Castro (El Aire), como una especie de “gurú” y la producción de Camilo Uriarte. 



Foto: A Tutiplén Records
5
KATALAXIA
GRITA LOBOS!
A tutiplén Records
Personalmente desconozco los efectos “redentores” y “purificadores” de la ayahuasca, pero sí los de la música, ante el tedio y la rutina, su poder catártico y cómo paradójicamente este arte “banal”, para algunos, logra liberarnos de lo mundano y unirnos como comunidad, ya sea en un concierto, en una pista de baile o en la soledad de nuestras habitaciones. Y hago todo este preámbulo, a raíz de este disco de grita lobos, un álbum conceptual que gira en torno a “un viaje que empieza como una huida de la ciudad y las corporaciones, para entrar a un estado de conciencia modificada” por el brebaje amazónico.
Katalaxia, deriva del griego “katallasso”, que significa también «admitir en la comunidad» y «pasar de enemigo a amigo», y es una “teoría sobre los intercambios en un orden espontáneo, sin objetivos comunes ni planificados entre las personas”; donde justamente sus siete piezas testifican de esa naturalidad, anunciada como “luminosa, enérgica y expansiva”. Sin embargo, estamos ante un disco todavía más enigmático que su predecesor, que requiere mucha atención para su respectiva su interpretación, con sonoridades que van desde las convencionales hacia otras más abstractas, representando la concepción descrita. Inician, los beats y teclados ascendentes, acompañados por la sombría voz de Santiago Pillado (El Hombre Misterioso), que nos arrastran hacia una vorágine electrónica, con el híbrido “interzone inc. pt.II”, envolviéndonos con sus ambientes “trance”, “house, dark-wave” y por instantes luciendo punteos Depeche Mode, era “Playing The Angel”, así como misteriosos ¿aullidos? (¿de lobo?).
Foto: A Tutiplén Records
A los oscilantes ruidos electrónicos y la correcta base rítmica de “curiosity”, la ascendente guitarra de Efrén Castillo (Liquilardo Celuloide/Moldes), le otorga dimensiones siderales, consiguiendo una ambientación de club nocturno, gobernado por el hedonismo. Hasta aquí hemos estado en la ciudad, pues con “dimetrilptamina”, pieza que sirve de eslabón para comprender la obra, empieza el recorrido por los senderos psicóticos y alucinógenos, y es que el tema hace referencia al “principal compuesto químico del brebaje, que busca sanar al cuerpo, iluminar la mente e integrar a las personas en comunidad”, resultando musicalmente hipnótica sus machacantes caja de ritmos, “loops”, espaciales “synths” y sus sutiles guitarras New Order.  Exhibiéndose la parte más experimental y abstracta del disco con la indeterminada “la soga de los espíritus”, sucediéndose una serie de sonidos magnéticos y “extraídos” del cosmos, intentando sonorizar ese poder de la planta para conducir a “los límites de la vida…uniendo el mundo de los vivos y los muertos”, yuxtaponiéndose sobre su final filosos “feedbacks”. Luego las coquetas pulsaciones computarizadas (a lo kraftwerk) de “karampi” (nombre ashánika para la ayahuasca) son un prefacio para el variopinto desfile de sonidos robóticos que irán transitando, en medio de una atmósfera misteriosa, nuevamente asociada con las cuerdas de Castillo, hasta que sorpresivamente la pieza se “desenchufa”.
Foto: A Tutiplén Records
La volátil voz de Katia De La Cruz, llena el espacio y predomina sobre las capas frenéticas, discotequeras y psicodélicas de la delirante “the far east”, cuya danza parece interminable, pero justo allí, asoma una etérea percusión étnica, convirtiéndola más adictiva. Concluye esta expedición espirituosa y redentora, con la vertiginosa “katallaso”, pieza que va adquiriendo rasgos enigmáticos, gracias a sus lóbregos “beats” (¿Depeche Mode etapa “A Broken Frame”?) hasta convergir en una maraña de sonidos caóticos y ensordecedores, anunciándonos el final de nuestra catarsis y el retorno a la monotonía de la vida real. Un disco surrealista e ideal para dar rienda suelta a nuestras placenteras utopías.



4
ALOYSIUS ACKER
ALOYSIUS ACKER
Bifronte Records
Al Puna, José Rodríguez, le basta y sobra, solo este EP, de cinco composiciones, para que nos enamoremos de sus ensoñadores paisajes sonoros, plenos de melancolía y belleza, para impulsar nuestra memoria hacia ambientes oníricos y surrealistas, pero emparentados con lo sublime; la astral “Nubes”, se muestra como un ejercicio de estimulación al inconsciente para alzar vuelo hacia el séptimo cielo. De la misma manera las vaporosas sonoridades de “Entrepétalos” y sus delicadas cuerdas en clave “dream-pop” para después mutar hacia otras de rasgos etéreos. Sonoridades asociadas con el “ambient music” se desplazan en la paisajista, “Paseo Dormido”.  Dramáticos teclados y guitarras acústicas asoman en la misteriosa “Eucalipto”, creando una mayor sensación de zozobra, sus penetrantes ruidos. Más música espacial es practicada con la pieza de cierre, “Ra”, donde nos vemos envueltos por su sutil percusión, extrañas guitarras y delirantes teclados. Bajo este nuevo alias, Rodríguez, nos devuelve la confianza en las posibilidades estéticas que ofrece la música.  Sin duda una lindísima obra. 


 
3
STORMS
THE DEAD-END ALLEY BAND
Necio Records/Inti Records/
Foto: Facebook de la banda
El cuarteto psicodélico de la capital antes de emprender su tour europeo en el 2015, dejó algunas maquetas para trabajarlas a su retorno, de estas se desprenden los seis temas que conforman esta producción (se anuncia para la edición en vinilo un “bonus track”). Logrando una placa donde el “fuzz” y el farfisa se confabulan para recrear atmósferas densas y pesadas, siempre con esa sensación de zozobra, de misterio, que hacen fascinante la música de la banda.
En Storms, The Dead-End Alley Band, nos hace delirar con sus diversas ambientaciones, entre oníricas, claustrofóbicos y tétricas, sentenciando ese afán por fantasear con lo “pesadillesco”, aspecto que recala en la densa “The Clock Has Stopped”, además de representar, la consecución de su propio estilo, de una compacta sonoridad, menos “vitange”, pero a la vez más etérea, donde la atenta escucha de la espectacular “Waiting For The Void”, sintetiza lo señalado.    
Desde el saque el panorama se presenta alentador, con la ascendente “Red Woman”, cuyos teclados siderales uniéndose con una guitarra in crescendo, consiguen una sonoridad épica, para que luego la rugosa voz de su líder Sebastián Sánchez-Botta, la lleve por terrenos mefistofélicos; el vertiginoso y explosivo estruendo sonoro emprendido por Javier Kou (bajo) Leonardo Alva (guitarra) y Jafer Diaz (batería) colocarán el broche de oro para esta apoteósica pieza.    
Los pesadísimos punteos y riffs de la densa “Headstone Fortress”, resultan delirantes, donde somos retorcidos una y otra vez por sus abrasivas cuerdas y el canto angustiado de su vocalista. Por ese mismo sendero de lisérgico “hard-rock” se desplaza la psicodélica “Need Yout (It’s Enough)”. Para “Thunderbolts & Lace”, los Dead-End irradian desenfreno rocanrolero, con su frenético farfisa, envolventes “wah-wah”, así como resonantes guitarras e inquietantes percusiones, para luego por unos instantes ponernos el ambiente más tenso, arrojándonos por senderos misteriosos, pero nos harán retornar finalmente a la pista de baile.
“The Clock Has Stopped” es otro gran tema, de estructura impecable, narcotizándonos de inmediato con su enigmático teclado y sus claustrofóbicas cuerdas, para posteriormente dar rienda suelta a la experimentación y la espontaneidad, con cada uno de sus integrantes exhibiendo sus destrezas, concluyendo con una marcha intimidante. Cerrando la volátil “Waiting For The Void”, merced a sus flautas pan, percusiones nativas, sonoridades étnicas y otras virtudes ya mencionadas, sirviendo como perfecto colofón de esta nueva producción, aflorando la madurez y auspicioso ensamble conseguido por el proyecto de Sánchez-Botta y compañía.



3
PARADISO ETERNO
ZETANGAS AND THE MONSTER OF COMIDA III
Bifronte Records
Carlos García, “Zetangas”, el músico nacional radicado en Suecia, consigue en su cuarto trabajo, mantener esa senda ascendente que exhibe su peculiar música, desde que inició su etapa solista. En esta entrega, el ex ElectroZ y Rayobac, da un gran salto en cuanto a texturas y versatilidad sónica, confluyendo guitarras melódicas, “noise” y experimentales, donde su paleta sonora ha adquirido un cautivador cromatismo, merced al empleo de sintetizadores, ya aplicados en su anterior disco, pero en esta ocasión consolidándose en los primeros planos y no como mero complemento, así como un arsenal de artilugios electrónicos que están presentes a lo largo de los diez temas que conforman su obra y que una atenta escucha hará apreciar sus esmerados detalles. Además de explorar por terrenos “noise” y “shoegaze”, incursionado con sonidos más ácidos y rudos.
Paradiso Eterno es un manifiesto de su credo musical:  pistas de corta duración, efectivas y contundentes que, sin embargo, pasa desapercibida su brevedad. Arrancando con “New Saigon”, donde un sinuoso bajo abre paso a ese hibrido entre cuerdas y sintetizador, cuasi oriental, que se muestra coqueto e inquietante, además de presentar una serie de filtraciones de voces, para luego uno riffs post-punk nos encandilen y se combinen con sus placenteras sonoridades iniciales; siguen las palpitantes secuencias de percusión de “La Grande”, sirviendo de plataforma para el despegue de una serie de cuerdas cálidas, sobrecogedoras y espaciales, entretejidas con dispositivos electrónicos y etéreos teclados. 
Si bien los primeros temas guardan semejanzas con sus obras anteriores, es a partir de “Nouva Vita” hasta el final, donde el músico nos presenta sus nuevos trazos sonoros, más afines con el ruido y lo experimental, empleando siderales guitarras en clave “shoegaze”, acompañadas por percusiones de rasgos industriales, exhibiendo sonidos inéditos en su legajo; por esa senda prosigue “Factory Man” con sus ácidos riffs y enajenadas sonoridades sintéticas, precedidas por hipnóticos sonidos. Aquí Zetangas juega a placer con todo su arsenal sonoro, creando una alucinada pieza.
Foto: Archivo general de Zetangas
Una adictiva explosión de guitarras ensordecedoras y atmosféricas estallan en la concisa “V10S”, mientras que una percusión asfixiante y guitarras zigzagueantes nos arrinconan y cogen sin piedad en la frenética “Lux Boy”, donde psicodelia, “shoegaze” y “noise” son mezcladas para nuestro beneplácito. Agudísimos teclados más una portentosa percusión de reminiscencias vernaculares, resultan perfectas para el solaz en “Paradiso Eterno”, que además se confabulan con unas “embrujadas” cuerdas y otras cristalinas para construir una ambientación enigmática, conduciendo nuestra mente por parajes oníricos.   
“Mr.Z”, ¿es acaso una referencia a Zetangas? ¿representa su autobiografía sonora? parece que sí, pues el corte resume perfectamente los sonidos explorados por el músico a lo largo de su camino en solitario, con un genial desenlace, cuya sonoridad pareciera emular al “monster de comida” dispuesto a devorarnos. Mientras que “V20M”, con sus etéreas y delicadas cuerdas aliándose con sutiles percusiones transmiten sosiego, pero de pronto su mutación desencadena en una amenazadora marea de distorsiones y otros acosadores ruidos, que resultan perturbadores. Para cerrar, “Z011”, retornan las finas guitarras con percusiones programadas, donde nuevamente esa apuesta por la metamorfosis sónica se hace presente, recreando una avasalladora marcha de cuerdas volátiles, hasta que sin darnos cuenta se terminó el álbum.
Sin temor a equivocarnos, estamos ante la obra cumbre del buen Zetangas, un manjar para el amante de los sonidos agridulces.     
  



2
SUPERFRICCIÓN
LIQUILARDO CELULOIDE
Buh Records
Reseñar este disco no ha sido fácil, pues describir su inquietante sonoridad y sensaciones experimentadas a lo largo de sus nueve psicodélicas piezas, resulta una tarea compleja, que esperamos las líneas siguientes reflejen nuestra admiración por este espléndido álbum.   
Primero, no podemos afirmar que estamos ante la obra cumbre de la banda, pues ha demostrado no tener límites al momento de experimentar con el ruido, sino las ganas de siempre ir más allá, pero este disco sí registra a la perfección las desquiciadas epifanías sonoras de sus integrantes, sino cómo explicar la bizarra “Cama de Cristal”.
En esta ocasión, Juan Diego Capurro (Voz, teclado y procesamiento electrónico), Efrén Castillo (Guitarra), Giancarlo Rebagliatti (Bajo) y Alfonso Vargas (Batería) orientan sus sonidos hacia la “no wave”, el “krautrock”, el “noise” y la psicodelia, recreando ambientaciones desenfrenadas, haciéndonos experimentar situaciones extremas, perturbadoras y psicóticas. Han logrado música directa a la vena, capaz de trastornar nuestro sentido de la realidad.
El trance hacia la demencia comienza con “Pastiche de horario estelar”, cuyas ligeras reverberaciones y enigmáticos ruidos van allanado de a pocos, el terreno para que transiten lacerantes guitarras y en conjunto con una densa marcha, impulsada por una maquinal base rítmica, expulse hacia el espacio sus embriagadoras sonoridades ruidosas.
Luego, una espectral, pero adictiva caja de ritmo mos hipnotizará para finalmente ser entregados a la estampida de filosas guitarras (a lo Sonic Youth) en “Cama de cristal”, sintiéndonos acorralados en medio de un bosque de corrosivas cuerdas, y alterando aún más la situación, el canto de manicomio de Capurro, transportándonos hacia la vesania, sus estruendosos guitarrazos se tornarán anárquicos sobre el final. Esta pieza es sin duda, otra joya del año.     
Foto: Facebook de la banda
Una maquinaria añeja pareciera no poder arrancar, pero de pronto salen disparadas las guitarras atmosféricas de la ascendente “Transparencia tras la pantalla”. En esta pista la voz de Capurro luce etérea y con ecos, con rasgos angustiantes, sucumbiendo ante la arremetida de un arsenal de capas sonoras, robustecida por una andanada de percusión, terminando nuestros sentidos maltratados ante su avasallador sonido.  Prosiguiendo el ruidismo lúdico de “Tenue iluminación diódica”, como para darnos algo de respiro en medio de tanto desborde experimentado.
La experimental percusión ensayada en “Sin piel por no fabricar pegamento” servirá de introducción para que surjan acosadoras guitarras y un frenético ritmo, acompañados por la voz tortuosa de Capurro, para golpearnos de un lado a otro, y sus repetitivas descargas de “feedback” nos trituren progresivamente.
Más sonidos insanos y demoledores, son arrojados como rocas contra nuestro cuerpo con la estridente “Escapismo oblicuo”, cuyos sendas guitarras gozan de poderes lisérgicos, además de sus contundentes tambores. En “Vidrios rotos sobre cromo curvo”, otra vez somos entregados a brutales sonoridades “automatizadas”, de percusión y guitarras desbordantes. Más ruido infernal vendrá con “Elástica superfricción hecha pedazos”, siendo nuestros oídos “asaltados” por ensordecedoras distorsiones, dejándonos desorientados sus abrasivas guitarras.
Para el cierre, la banda nos deja con la experimental “En el suelo de una habitación sin tiempo”, donde somos abordados por una marea de disímiles ruidos y chirridos, dispuestos a dañar nuestros oídos, dando la estocada final a nuestro ser, maltrecho pero feliz de tanta insania.





1

Fue amor a primera vista, el escuchar el clarinete de la jazzística “Bebés”, corte inicial de este álbum, logrando que no me despegara de cada una de sus pistas, revisándolas con fervor, una y otra vez, pues cómo no enamorarme de la exquisitez musical que embarga a la obra y la bella voz de Giovanna Nuñez, su cantautora. Pero mi idilio con la música de La lá, tiene sus raíces en su auspicioso debut, “Rosa” (2014), disco que también fue parte de nuestro ranking de ese año.
Foto: TM
Esta segunda obra de La Lá, no tiene nada de malsano como podría aludir su título, sino todo lo contrario, posee una estética exquisita gracias a la incursión e instrumentos de vientos, percusión, así como de cámara, fortaleciendo aún más su ecléctica propuesta y consiguiendo sonidos de ensueño. Por ejemplo, ya mencionamos el clarinete y los sutiles arreglos de percusión para la sonoridad jazz de “bebés” o las guitarras de nylon más “slide”, flauta traversa y tumbadoras, amenizando cálida “bossa nova” en “Caramelos”.
Más corolarios sobre la riqueza musical del disco, se pueden hallar en la inclusión de melotrón, violonchelo y el embriagador sonido del corno francés en la delicada y elegante sonoridad brasilera de “Cornamenta”, de paso interpretada en portugués. Los dulces arreglos de voces y duetos (Con Alonso Nuñez) para “Linda Bler”, sobre todos sus mágicos y envolventes “Uuu…Uuu”; los ligeros riffs en “Leche tibia”, entremezclándose con la batería y los rasgos dramáticos y enrarecidos del violonchelo; el saxo soprano acompañado nuevamente por el violonchelo para conmovernos el alma con la emotiva “Entera”; mientras que la aparición del melotrón en “Espejo adolescente” otorgándole toques etéreos al tema, o La Lá con sus músicos armonizando un zamacueca en “La Felicidad”.       
Foto: GPB
Si bien la música de La Lá logra hermosas ambientaciones, es por el lado de sus líricas, el que se hace eco para el singular nombre de su álbum, siempre echándole ojo a la realidad, denunciando al machismo, la perspectiva de la mujer como objeto y el ímpetu por tirar abajo los paradigmas sobre lo “femenino”.  
Por citar solo algunos ejemplos, en “Primor”, La Lá canta “Cuando salgo a trabajar/ Yo me pongo a cocinar/Y si viene a almorzar, / Me visto linda y casual/ Para esperarlo verlo llegar /… Y si aderezo mal/ Y él se pone a vomitar/ Preferiría dormir/ Para nunca despertar/ Y así no ver el final”, o en la sugestiva “Linda Bler”, “Juro, me voy a fijar/ en la que no está derecho/ Aquí en mi pecho macho … Siento un intenso dolor en el hocico/ Ya recibí mi lección”, dan muestra de la denuncia con ironía de sus  elaboradas letras.  
Foto: TM
El impecable trabajo de La Lá también recae en la sociedad conformada con sus excelentes músicos, “Fil Uno” (Violonchelo), Ricardo Ponciano (Corno francés), Teté Leguía (Contrabajo), José Pablo Menajovski (Guitarras), María Laura Bustamante (Melotrón), Luca Susti (Batería), Junior Pacora (Saxo soprano), Laura Robles (Cajón, Tumbas y percusiones), José Becerra (Guitarra) y su productor “Juanito el canto”, quien apoyó con diversos instrumentos. Todos, ensamblado magistralmente estas nueve piezas para entregarnos una obra perfecta.